Cuando dejamos de relacionarnos desde nuestros vacíos.
Reflexiones

Cuando dejamos de relacionarnos desde nuestros vacíos.

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Los vacíos te la empiezan a sudar cuando ya estás lleno. Porque mientras no lo estás, claro que duelen.

Y además buscamos a alguien que nos los llene.

De hecho, creo que muchas veces nos juntamos precisamente porque tú tienes algo que me falta a mí y yo tengo algo que te falta a ti, y así, más o menos, vamos compensándonos.

El problema es que, si sentimos que nos falta algo, que alguien tiene lo que necesitamos o que alguien nos quitó algo, empezamos a hacer cuentas porque, en el fondo, sentimos que todo sale del mismo lugar y que, si yo te doy demasiado, a mí me quedará menos.

Pero creo que, cuando uno empieza a sentirse realmente lleno, lo que ocurre es que deja de hacer cuentas, porque ya no necesita que el otro le devuelva lo que da, ni tampoco siente que cada cosa que entrega es algo que pierde.

Y es que, cuando la fuente está llena de verdad, dar a veces hasta la llena un poquito más.

Y quizá una relación empieza a ser realmente bonita justo cuando dejamos de relacionarnos para llenar nuestros vacíos y empezamos a compartir aquello que ya tenemos.


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