
La contradicción que destruye muchas relaciones de pareja.
Hay una contradicción que me parece fascinante.
Queremos una pareja con personalidad.
Con criterio.
Con carácter.
Pero también queremos que quiera hacer lo mismo que nosotros.
Y que lo disfrute tanto como nosotros.
Porque si pone mala cara...
nos estropea el plan.
Pero si acepta absolutamente todo...
también nos decepciona.
Porque entonces pensamos que le falta personalidad.
Y ahí aparece una contradicción muy curiosa.
Queremos a alguien libre...
pero cuya libertad casi siempre coincida con nuestros deseos.
Y cuando no coincide...
es muy fácil empezar a llamarlo egoísmo.
Quizá muchas discusiones de pareja no empiezan por falta de amor.
Empiezan cuando descubrimos que el otro sigue siendo una persona distinta de nosotros.
Y quizá amar no consista en conseguir que el otro quiera lo mismo.
Quizá consista en dejar de necesitarlo.
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