
El ego es un taxidermista | El museo donde dejamos de vivir
El ego sólo es un taxidermista.
Porque no mata la realidad.
La diseca.
Porque la verdad sigue estando ahí.
Con la misma forma, color y ojos pero ya no respira.
Y me da hacemos eso con nuestra propia vida cuando dejamos de vivir las experiencias...y empezamos a conservarlas.
Las disecamos colocandolas trás un cristal.
Nos pasa con las relaciones, las ideas, el recuerdo, con la imagen incluso que tenemos de nosotros mismos.
Y sin darnos cuenta...
acabamos construyendo un museo.
Y un museo es un lugar maravilloso para visitar. Pero terrible para vivir.
Porque quizá la nostalgia no consiste en echar de menos el pasado.
Quizá consiste en intentar seguir viviendo dentro del museo.
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