
No todas las jaulas tienen barrotes.
"A veces deseamos algo intensamente solo porque sabemos que no podemos tenerlo."
Y es que mientras algo es imposible, se puede soñar con ello sin riesgo y pensar 'Si pudiera, todo sería diferente.'
Pero cuando finalmente se abre la posibilidad Y se desbloquea lo que te tiene preso, la cosa cambia y
aparecen otros miedos.
Entonces descubres que la excusa que justificaba el inmovilismo
no era solo una razón real, sino también una protección perfecta para no enfrentarte a el miedo a elegir.
Porque mientras crees que la jaula es real, no tienes que preguntarte si eres tú quien se está enjaulando.
A todo esto la amargura cumple la función perfecta de hacerte sentir que estás vivo y resistiendo sin tener que descubrir qué harías si pudieras moverte.
Porque a veces el deseo de cambiar solo existe mientras no puedes hacerlo."
"No siempre es así. Pero ocurre más de lo que nos gustaría admitir.
Y reconocerlo no es condenarse. Es empezar a distinguir entre lo que te retiene y lo que uno retiene."
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