La forma en la que miras cambia lo que encuentras.
Reflexiones

La forma en la que miras cambia lo que encuentras.

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LOS OJOS SIEMPRE BUSCAN

Pero no siempre buscan lo mismo.

Hay personas que miran para encontrar culpables.

Y hay personas que miran para comprender.

Desde fuera parece exactamente lo mismo.

Dos personas observando la misma conversación. La misma noticia. El mismo comportamiento.

Pero por dentro sucede algo completamente distinto.

La primera mirada ya sabe lo que quiere encontrar.

Solo busca pruebas que confirmen lo que ya pensaba.

"¿Ves? Ya lo decía yo."

La segunda no entra como un juez.

Entra como un explorador.

No pregunta:

"¿Quién tiene razón?"

Pregunta:

"¿Qué está pasando aquí que todavía no estoy viendo?"

Y esa diferencia cambia por completo la forma de vivir.

Porque quien mira para juzgar no descubre.

Solo clasifica.

Mientras que quien mira para comprender acepta una posibilidad incómoda:

que quizá todavía le falta una parte de la historia.

Lo curioso es que casi todos creemos que observamos para entender.

Pero muchísimas veces observamos para reafirmarnos.

Miramos a nuestra pareja buscando confirmar que nunca nos escucha.

Miramos a quien piensa distinto esperando encontrar la frase que lo desacredite.

Miramos una noticia buscando el dato que favorezca aquello que ya creemos.

Y cuando buscas confirmar una idea...

casi siempre terminas encontrando pruebas para sostenerla.

No porque sea toda la verdad.

Sino porque nuestra atención selecciona aquello que alimenta el relato con el que ya llegábamos.

Quizá por eso una de las preguntas más difíciles no sea:

"¿Qué estoy viendo?"

Sino:

"¿Qué estoy dejando de ver?"

Porque la mayoría de nuestros errores no nacen de mirar poco.

Nacen de mirar solo en una dirección.

La diferencia entre una mente cerrada y una mente abierta no está en la inteligencia.

Está en la relación que mantienen con la duda.

Hay personas que utilizan las preguntas para demostrar que ya tenían razón.

Y hay personas que utilizan las preguntas para descubrir que estaban equivocadas.

Las primeras buscan certezas.

Las segundas buscan comprender.

Y comprender casi siempre exige renunciar a una parte de la tranquilidad.

Porque la verdad rara vez llega diciendo:

"Tenías razón desde el principio."

Normalmente llega diciendo:

"Había algo que todavía no habías visto."

Quizá por eso el verdadero aprendizaje no consiste en acumular respuestas.

Consiste en aprender a mirar de otra manera.


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