La trampa de parecer independiente
Reflexiones

La trampa de parecer independiente

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Durante años pensé que estaba aprendiendo a estar solo.

Salía solo.

Iba a conciertos solo.

Entraba solo en fiestas.

Me sentaba solo en bares.

Y estaba convencido de que aquello era libertad.

Hasta que me di cuenta de algo incómodo.

No estaba aprendiendo a estar solo.

Estaba aprendiendo a interpretar al hombre que sabe estar solo.

Al interesante.

Al diferente.

Al independiente.

Y aunque desde fuera parecía libertad, por dentro seguía ocurriendo lo mismo de siempre.

Seguía pendiente de la mirada de los demás.

Sólo que ahora de una forma mucho más sofisticada.

Porque hay personajes tan elaborados que tardamos años en darnos cuenta de que siguen siendo personajes.

Y creo que eso nos pasa mucho.

No sólo interpretamos al fuerte.

También al auténtico.

Al espiritual.

Al rebelde.

Al que no necesita aprobación.

Hasta que un día te das cuenta de algo.

Que ser algo y representar ese algo no son la misma cosa.

Y que la verdadera libertad quizá no consiste en parecer independiente.

Consiste en dejar de necesitar demostrar que lo eres.


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