
¿Y si la autenticidad también fuera un personaje?
Hay personajes muy fáciles de detectar.
El arrogante. El victimista. El que necesita llamar la atención constantemente.
A esos los vemos rápido.
Pero hay otros mucho más difíciles. Porque no parecen personajes.
Parecen virtudes.
El auténtico. El independiente. El espiritual. El profundo. El que no necesita aprobación.
Y ahí está el problema.
Porque no todos los personajes buscan parecer mejores que los demás. Algunos buscan parecer más libres.
Más conscientes. Más auténticos.
Y lo más curioso es que muchas veces nos convencen. Nos los creemos y los convertimos en identidad hasta que un día te das cuenta de que llevas años defendiendo una imagen de ti mismo.
Y resulta defender una imagen no es tan distinto a llevar una máscara.
Por eso cada vez me interesa menos saber ¿Quién soy?"
Y más saber ¿Qué parte de lo que creo ser estoy representando?
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